Dragon Age II, Meristation y su autocensura

censura

Dragon Age II esta encendiendo las iras de los amantes del rol de la vieja escuela, por los muchos cambios que ha sufrido el juego, algunas revistas de prensa han criticado muy suavemente estos cambios y otras han tenido criticas mas duras hacia el juego en sus análisis, como Meristation, aunque la nota no refleja eso.

Pero esto no es noticia, lo grave y lo que me ha llamado la atención, es que han retirado un articulo de opinión a Sergi Motenai Blanch, Meristation se autocensura y tapa la boca a sus redactores para que se quejen de los juegos, con esta política cualquier día sacan a Albert Gil del podcast porque se mete con las consolas.

Si buscáis en Google lo siguiente ‘dragon age motenai’ (sin comillas) todavia se puede ver La “consolización” de Dragon Age II – Artículo en MERISTATION, pero al pinchar nos lleva a una pagina de Meristation que esta sin contenido, no os preocupéis, por suerte en sus foros alguien se encargo de recuperarlo y yo hago un copy & paste integro, sin cambiar una sola coma.

“!Esto es una vergüenza!”, gritaba fuera de sí Lola Flores en las puertas de la iglesia de la Encarnación de Marbella; era agosto de 1983 y una muchedumbre, que había acudido en masa al templo congregada por un comentario ingenuo – pero irresponsable – de su hija Lolita en una entrevista televisiva, impedía la ceremonia para disgusto de los afectados. Y quién le iba a decir a la “Faraona” que casi 30 años después tiraríamos de hemeroteca para citarla en un artículo de opinión sobre videojuegos, pero es que el espectáculo que estamos viviendo es digno de un tablao.

Y es que esta misma frase que antes citaba, este mismo sentimiento de impotencia y vergüenza ajena, es el que ronda las cabezas y corazones de muchos jugadores de PC que se agolpan a las puertas de la también faraónica editora canadiense Electronic Arts, indignados por las decisiones que la compañía propietaria de la prestigiosa Bioware ha tomado con su más reciente lanzamiento: Dragon Age 2. La argumentación que sustenta dicha indignación gira alrededor de dos pilares fundamentales: uno que refiere al componente técnico del juego y otro que trata sobre los cambios en su mecánica jugable, ambos casos en los que el jugador de compatibles se ve claramente perjudicado. Un jugador que en el momento de escribir este artículo castiga con su frustración los reanálisis del juego en Metacritic: 3’3 de media. Y no es importante por el número en sí, es importante por el hecho de que refleja fielmente los sentimientos de muchos jugadores que quedaron maravillados con la primera entrega de la saga.

Pero antes de empezar, hay que decir un par de verdades. Estos “muchos” usuarios que citaba en el anterior párrafo y que llenan de quejas los foros de internet no son ni de lejos mayoría; en realidad, hay muy poca gente que juegue al PC y que sepa definir un shader, el bump mapping o nombrar tres diferencias entre dos librerías gráficas distintas. Un porcentaje elevadísimo de gente se limita a observar, con mayor o menor criterio, si un título “se ve bien” o “se ve peor”. Y todavía son menos las personas a las que una modificación en la jugabilidad del título pueda sentarles mal o, puestos en plan dramático, como una traición a sus principios. No, en realidad una buena parte del consumo de juegos de PC – aunque en menor medida que con los juegos de consola – es de “supermercado”. A fin de cuentas, mientras el disco por el que acabo de pagar 50 eurazos me divierta, me da un poco igual cómo lo haga. Pero es que esta columna de opinión va destinada al resto, a los jugadores que aprecian y persiguen con ahínco la excelencia y les da rabia tener que conformarse – otra vez – con menos de lo que se ha demostrado que podrían tener. Una persecución por la excelencia que fue, precisamente, lo que condujo a Dragon Age: Origins a coronarse como GOTY de esta nuestra revista en 2009. En su versión para compatibles, concretamente.

Pues bien, Bioware ha decidido darnos un sopapo en la cara a todos los que defendimos su pasión por las cosas que consideramos bien hechas; en primer lugar, el juego sale a la calle basado en la arquitectura de las librerías DirectX 9 en lugar de hacerlo sobre las más potentes y modernas DirectX 11. Para poder jugar al máximo de su potencia gráfica se necesitará descargar un parche adicional de, atención, 1 GB que no se incluyó en el disco retail porque, otra vez pongan atención, tal cosa no cabía en el DVD. Tómense unos breves instantes para reflexionar sobre lo que acabo de escribir y, si no se han quedado igual de perplejos como un servidor cuando lo leyó, les insto a su relectura. Eso se debe a que desde fábrica no se consideró la opción de añadir un segundo DVD a la caja (cosa que, por cierto, en la primera entrega sí se hizo), sobreentendiendo que esta gente “hardcore”, esta porción residual de usuarios que gustan de disfrutar un producto en su máximo esplendor, ya se encargará de buscar en internet la fórmula de hacerlo. Raro es que no nos cobren por ello y en lugar de un “online pass” paguemos un “hardcore pass”.

¿Y por qué sale directamente en DX9 y no en DX10 o DX11, que sería el estándar de los PCs modernos? Ah, amigos, ahí el quid de la cuestión. Pues porque Dragon Age 2 no está pensado desde el PC, sino desde Xbox 360 y PS3, que trabajan con las versiones de las librerías más antiguas. Es decir, que se ningunea a la plataforma por la que debe en mayor medida su buen nombre, en pos de favorecer a las que recibieron el port (inferior en calidad) hace dos años. Primer redoble de campanas… de las que no suenan. Complot desde el mundo de las consolas, que diría mi compañero Albert Gil.

Una de las muchas virtudes que atesora Origins es que al jugarlo nos recuerda necesariamente a otra de las franquicias que han hecho grande a Bioware y a los videojuegos en general: Baldur’s Gate. Su mecánica de juego de varios miembros con tácticas personalizables y la posibilidad de adecuar el ritmo de la partida a nuestras necesidades estratégicas fue uno de los alicientes más interesantes del título, porque no solamente su implementación estaba llevada a cabo con solvencia sino que devolvía al jugador tradicional el aroma de cuando los videojuegos eran menos arte pero más videojuego. Pero el Dragon Age 2 de hoy es, por decirlo de alguna forma, menos Dragon Age y más Mass Effect. Esto no es inherentemente algo malo (la franquicia de Shepard se ha ganado a pulso nuestro mayor respeto), pero es sintomático: un juego mucho más rápido, más orientado a un control con pad, más pim-pam-pum. Este cambio en la mecánica, aunque bien resuelto, se me antoja completamente innecesario desde el punto de vista “pecero”. Ya tenemos un Mass Effect, ¿para qué crear otro con espadas y arcos? ¡Dejemos que cada título tenga su propia identidad! Pero claro, imagino que las ventas de las plataformas de Microsoft y Sony tienen su peso específico en esta toma de decisiones. Nada nuevo bajo el sol.

Otro síntoma del proceso de transformación de la franquicia: la eliminación de la cámara aérea. Incomprensible por un lado desde un punto de vista técnico (a fin de cuentas el motor gráfico que mueve el juego es una versión modificada del Eclipse original) pero comprensible desde un punto de vista jugable consolero. ¿Qué necesidad tengo de usar una vista estratégica si ya no necesito la estrategia para nada? Pues la quito de todas las versiones. Y así sucesivamente: su mayor simplicidad, su mayor linealidad, su predictibilidad… etc. Dicho de otra forma: Dragon Age 2 es Dragon Age Origins, versión Lite. Y no entro a valorar cómo los cambios en el diseño y en su mecánica afectan a la jugabilidad, eso ya lo ha hecho Francisco Alberto Serrano en su correspondiente análisis. Lo que es digno de estudio son los motivos que han suscitado esos cambios y el hecho constatable de una realidad consecuencia de ese trayecto “a consola”: Dragon Age: Origins PC se llevó un 9’5 en MeriStation y su segunda parte un punto menos, así de claro. Y la razón está clara: Bioware ya no ha perseguido la excelencia con Dragon Age 2. En su búsqueda de un público más universal y, tal vez, con un nivel de exigencia menor, se ha “conformado”. Ha conseguido un producto notable y que se deja jugar, no cabe duda, pero en el proceso que lo ha llevado a cambiar de estar pensado originalmente para una plataforma (el PC) y ser portado a otras (las consolas) a su correspondiente inversa, su calidad final se ha visto claramente perjudicada. ¿Causa y efecto? Ustedes dirán.

Que cada uno saque sus propias conclusiones

redaccion

One Comment

  1. zarqun says:

    A mi personalmente me gustan los juegos en su justa medida, el 1º dragon Age llego el momento que no veia la hora de que terminara. Se me hacian repetitivo pero seguia jugando por que la trama enganchaba.

    Espero que este tenga buena trama y que con las misiones secundarias dure lo justo y necesario para disfrutar del titulo.

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