La red social X, propiedad de Elon Musk, ha dado un paso atrás en su pulso con Bruselas. Tras ser sancionada con 120 millones de euros (unos 138 millones de dólares), la plataforma ha aceptado modificar su polémico sistema de verificación —el conocido «check azul»— para cumplir con la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea.
La Comisión Europea ha confirmado la recepción de una propuesta de «remedios» por parte de X, justo antes de que expirara el plazo límite del 12 de marzo. Ahora, los reguladores deberán evaluar si estos cambios son suficientes para evitar sanciones adicionales.
El conflicto: ¿Verificación o engaño?
El núcleo de la sanción reside en cómo Musk transformó una herramienta de autenticidad en un producto de suscripción. La Comisión Europea sostiene que:
- Prácticas engañosas: Al permitir que cualquier usuario obtenga el distintivo azul mediante pago, X induce a error a los ciudadanos, quienes tienden a creer que estas cuentas son fuentes de información fiables o figuras públicas verificadas.
- Falta de transparencia: Además del sistema de insignias, la UE mantiene cargos contra X por la opacidad en su publicidad y por impedir que investigadores independientes accedan a los datos públicos de la plataforma.
Plazos y consecuencias financieras
Aunque X ha apelado la multa, el calendario impuesto por Bruselas no se detiene:
- 12 de marzo: Fecha límite para proponer soluciones al sistema de verificación (cumplida).
- 16 de marzo: Fecha límite para que X efectúe el pago de la multa o presente una garantía financiera equivalente.
Si la Comisión considera que las medidas propuestas no corrigen el problema, Musk podría enfrentarse a penalizaciones periódicas que se sumarían a la multa ya impuesta.
Un conflicto diplomático transatlántico
Este caso ha trascendido lo tecnológico para convertirse en un incidente diplomático. La administración de Donald Trump, aliada de Musk, ha calificado las acciones de la UE como «censura». Figuras como el vicepresidente JD Vance han llegado a imponer prohibiciones de visado contra activistas anti-desinformación y ex-comisarios como Thierry Breton, quien fue el principal azote de Musk en Europa hasta 2024.








