Tras el exitoso amerizaje de la cápsula Orion ayer, 10 de abril de 2026, la NASA ha liberado el metraje bruto de la misión. Entre todas las capturas, destaca una pieza de ingeniería óptica: la fotografía de la Vía Láctea capturada por el Artemis II durante su regreso desde el punto más alejado de la Luna (406.771 km). Esta imagen no es solo arte; es el resultado de dominar la fotografía de larga exposición en un vehículo que se desplaza a miles de kilómetros por hora en un entorno de radiación extrema.
A diferencia de las imágenes del Telescopio James Webb, que procesa infrarrojos, esta captura representa lo que el ojo humano vería si no fuera por la interferencia de la atmósfera terrestre.
1. La ingeniería detrás del disparo: Nikon D5 y Z9 en el espacio
Para lograr la fotografía de la Vía Láctea capturada por el Artemis II, la tripulación utilizó un arsenal técnico específicamente seleccionado para el entorno de microgravedad y contraste lumínico:
- Cuerpos de cámara: Se emplearon unidades Nikon D5 (DSLR) por su excepcional manejo del ruido en ISOs altos y la nueva Nikon Z9 (Mirrorless) para las ráfagas de alta resolución.
- Óptica: La imagen del plano galáctico se tomó con un objetivo gran angular, mientras que los detalles de las nebulosas se lograron con un 80-400mm f/5.6E.
- El «Escudo Térmico» Óptico: Para evitar reflejos de la cabina, se utilizó una cubierta (shroud) que sella el lente contra la ventana de la Orion, eliminando la luz parásita de las pantallas internas.
2. Anatomía de la galaxia: Lo que el Artemis II nos reveló
La captura no solo muestra estrellas; es un mapa de profundidad estelar sin precedentes:
- La Nebulosa del Homúnculo: En el centro del encuadre es visible una nube rosada a 7.500 años luz. Es el resultado de la erupción de Eta Carinae, captada con una nitidez imposible desde la Tierra.
- Gran Nube de Magallanes: En la esquina inferior derecha, esta galaxia satélite aparece como una mancha de luz definida, revelando estructuras internas que suelen perderse por la distorsión atmosférica.
- Ausencia de Centelleo: Al no haber aire, las estrellas no «parpadean». La foto muestra puntos de luz perfectos, permitiendo a los científicos medir la magnitud estelar con mayor precisión que en cualquier misión anterior.
3. El hito de 2026: Más allá de los 400.000 kilómetros
Esta imagen se tomó mientras la tripulación (Wiseman, Glover, Koch y Hansen) superaba el récord de distancia de la misión Apolo 13. Capturar la Vía Láctea en ese momento crítico del regreso simboliza el cambio de perspectiva de la humanidad: ya no solo miramos a la Luna, sino que usamos la Luna como trampolín para observar el resto del cosmos.








