Analizamos Downwell, un juego elaborado principalmente para los nostálgicos, vuelve al mundo más retro, y siente que ha vuelto la época de las recreativas.

Downwell, caída al mundo retro

¿Gráficos? ¿3D? Eso son chiquilladas cuando un juego se plantea bien y resulta divertido para el jugador….algo que logra de sobra un videojuego como Downwell.

Sin tener que ofrecernos una realidad brutal que a menudo pese a ser impresionante de ver, en muchas ocasiones muestra una jugabilidad redundante y cansina. Y eso es lo que viene a ofrecernos Downwell, una caída sin fondo a los orígenes más puros del arcade más retro.

Pese a su apariencia, es un desafio como pocos, pero a la vez tremendamente adictivo. Downwell se estrenó el 2 de Junio en PlayStation 4 y PS Vita para demostrar lo que se puede hacer con tres colores cuando la diversión prima por encima de todo. ¿No llama tu atención? Bueno, quizás te apetezca escuchar un poco más en este análisis.

Downwell: Análisis

Cuesta imaginar que alguien vaya a prestar atención a Downwell por su estética o la calidad de sus gráficos. Al contrario, es más probable que muchos salgan espantados ante el oscuro mundo retro en el que nos sumerge este desafiante arcade. Pero algo tiene que una vez lo pruebas ya no quieres dejar de jugar; no al menos durante una buena temporada.

Así de adictivo es este videojuego obra del creativo japonés Ojiro Fumoto, en el que nosotros vemos una profunda inspiración en el Shoot ’Em Up vertical que glorificó el país nipón sobre todo en la década de los 90. Pero tiene una particularidad: En vez de ser impulsados por los motores de nuestra nave como cualquier matamarcianos, aquí somos succionados por la inevitable gravedad, cayendo y cayendo a un oscuro abismo del que es difícil escapar.

Analizamos Downwell, un juego elaborado principalmente para los nostálgicos, vuelve al mundo más retro, y siente que ha vuelto la época de las recreativas.
Analizamos Downwell, un juego elaborado principalmente para los nostálgicos, vuelve al mundo más retro, y siente que ha vuelto la época de las recreativas.

¿Downwell es un juego fácil? Ni de lejos

El juego de Ojiro Fumoto puede resultar básico en su premisa: cae, cae y cae hasta el siguiente nivel, con la única ayuda de poder dirigirte a la izquierda, a la derecha, saltar y disparar durante el salto. Pero no necesita más; las reglas se van construyendo en base a estos movimientos y a la combinación de colores. En Downwell el color es importante.

Cada vez que aterrices sobre una plataforma blanca o un enemigo con su parte superior blanca, no habrá peligro; recargarás y acabarás con él. Pero arremete contra cualquier peligro en la dirección equivocada y perderás una vida.

La cosa se complica de forma peligrosamente rápida. Como cualquier roguelike que se precie, y la progresión de nuestro personaje, capaz de disparar todo tipo de artillería a través de sus botas, se irá intensificando a medida que encontremos nuevas armas, superemos un nivel o visitemos la tienda. No importa, Downwell es tan terriblemente difícil que pocos serán los que superen incluso el mundo 3.

Disfruta disparando con Downwell

La sensación de disparo es perfecta, con fuerza y creando un halo de destrucción que puede ser multiplicado con las mejoras.

Porque aquí influye ese componente de aleatoriedad que tan de moda se ha impuesto con la generación procedural de cada nivel. Si antes comentábamos las reminiscencias a los shmups verticales, aquí es donde Downwell recorre un camino completamente diferente.

Nos olvidamos de los patrones, el aprendizaje paso a paso del nivel y de la posición exacta de los enemigos. Con la aleatoriedad, se crea el juego infinito, sí, ideal para partidas cortas, pero muy difícil de masterizar. Para ello, la clave es el ritmo. Tanto si decides limpiar cada porción del nivel para intentar controlar la situación, como si prefieres crear un combo gigantesco en caída directa, Downwell responde a los controles a la perfección.

Sólo podemos disparar mientras estamos en el aire, y si desperdiciamos toda la munición antes de poner los pies en el suelo, estaremos vendidos.

Analizamos Downwell, un juego elaborado principalmente para los nostálgicos, vuelve al mundo más retro, y siente que ha vuelto la época de las recreativas.
Analizamos Downwell, un juego elaborado principalmente para los nostálgicos, vuelve al mundo más retro, y siente que ha vuelto la época de las recreativas.

Downwell, el color es la clave, pese a ser sólo tres

Downwell no necesita más que estos tres colores: rojo, negro y blanco. Aunque puedes cambiar de paletas a medida que vas progresando. Es posible que su adicción llegue a desvanecerse tras los primeros días debido a ese componente de aleatoriedad que no puedes llegar a controlar. Algo que se nota sobre todo en los mundos más avanzados. Y si no eres un fanático del género, claro.

Irás ganando experiencia con la práctica. Irás aprendiendo a ahorrar balas en caídas largas y a manejar cada situación según las mejoras disponibles (también aleatorias). Pero nunca podrás predecir al cien por cien cuando vas a caer directamente sobre un enemigo que no ves. Mientras que algunas cajas de impacto de algunos enemigos pueden hacerte dudar de quién dio antes a quién.

Pero con todo, de todos los grandes juegos independientes que han llegado en los últimos tiempos. Downwell es el arcade que te transporta a otra época y que te ofrece la diversión más pura y rápida de todos. Tiene además un precio realmente atractivo, 4,99 euros. Al comprarlo tienes derecho a disfrutar de él en PlayStation 4 y PS Vita. No hay cross-save, pero en un juego de este estilo tampoco era imprescindible.

Al final, todo dependerá de cuánto serás capaz de verte atraído por su dificultad creciente y su desafío constante. Pero incluso si no llegas a involucrarte tanto, siempre tendrás un juego para pasar ratos muertos mejor que Candy Crush. Ideal en este caso para la portátil de Sony. ¡La de horas que nos esperan cayendo al vacío!

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