Los planes de Sony para lanzar una consola portátil que acompañe a la futura PlayStation 6 acaban de chocar contra la realidad del mercado de componentes. Una filtración de los costes de producción revela que el precio de fabricación de la PS6 portátil se ha disparado debido al encarecimiento global de la memoria RAM y del almacenamiento ultrarrápido.
Esta situación compromete el precio de venta final del dispositivo, amenazando con alejarlo del rango accesible que necesita un hardware portátil para triunfar en el mercado.
Las causas del encarecimiento en la cadena de montaje
El coste por unidad para ensamblar la nueva portátil de Sony supera las previsiones iniciales del fabricante por varios factores clave:
- Escasez y precio de la RAM: La alta demanda de chips de memoria para servidores de IA ha encarecido los módulos LPDDR5X/6 necesarios para ofrecer un rendimiento gráfico de nivel consola de sobremesa.
- Procesador de arquitectura avanzada: El chip personalizado encargado a AMD utiliza un nodo de fabricación de muy pocos nanómetros, cuyo precio por oblea de silicio sigue en máximos históricos.
- Sistema de refrigeración y batería: Integrar la potencia requerida en un chasis compacto exige baterías de alta densidad y disipadores de cobre de mayor coste.
El dilema de Sony: ¿asumir pérdidas o lanzarla a un precio prohibitivo?
La compañía japonesa se encuentra en un cruce de caminos estratégico. Lanzar la consola a un precio elevado la dejaría en desventaja frente a competidores directos o PC portátiles tipo Steam Deck. Por otro lado, subvencionar el hardware vendiéndolo por debajo del coste de fabricación erosionaría el margen de beneficios del ecosistema PlayStation en un momento financiero delicado.








